El fuego se habría iniciado por un cortocircuito. Los damnificados recibieron ayuda de vecinos, bomberos y policías.
Roque Toledo (66 años) y su esposa Angélica Sánchez (64) siempre soñaron con volver a Caspi Corral, departamento Figueroa. Luego de más de tres décadas en Buenos Aires, regresaron y abrieron un corralón en 2016. Hace poco tiempo, la mujer decidió abrir una rotisería al lado del local donde se vendía materiales de construcción, de electricidad, de ferretería y de pinturería, entre otros.
Alrededor de las seis de la mañana de ayer, los propietarios fueron alertados de la presencia de "lenguas" de fuego que salían del corralón, ubicado a unos 50 metros de su casa, sobre la Ruta 5.
De acuerdo con las primeras pericias, al parecer, el incendio se inició en la rotisería. Una de las heladeras presentaba desperfectos, pero la pusieron en funcionamiento ante la necesidad de mantener alimentos. Un cortocircuito sería el motivo del siniestro. Las llamas provocaron daños en freezers, heladeras y otros elementos del local de venta de comidas. Seguidamente, llegaron al techo de machimbre y pasaron hacia el negocio contiguo de venta de artículos de electricidad, de ferretería y de pinturería, entre otros.
Los dueños, con la ayuda de vecinos, atacaron las llamas con baldes con agua. Momentos después se sumaron policías de la subcomisaría de La Invernada Norte, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del departamento Figueroa y el comisionado municipal de Caspi Corral, que llegó conduciendo un camión cisterna con agua. Entre todos, lograron rescatar unos pocos bienes y apagaron el fuego antes de que se propagara hacia el sector trasero donde se encontraban las bolsas de cemento y cal, entre otros materiales de construcción.
Los daños fueron casi totales en ambos locales. Toledo estimó que las pérdidas económicas ascendían a 50 millones de pesos y lo quemado era fruto de mucho esfuerzo familiar. No obstante, dijo que no están dispuestos a bajar los brazos y seguirán con la venta de los materiales de construcción que no fueron alcanzados por las llamas.
El siniestro también generó la presencia de profesionales de la salud en una ambulancia del hospital de Bandera Bajada. La dueña de los comercios fue asistida tras la crisis de nervios y la tarea de sofocar las llamas. No presentaba lesiones, como tampoco ninguno de los vecinos que se solidarizaron con los damnificados. (Fuente: Nuevo Diario Web)