Las barreras de tiempo, capacidad y confianza en los sistemas públicos llevan a que cada vez más personas busquen alternativas que les permitan acceso rápido, preventivo y personalizado.
En la actualidad aún estamos procesando el impacto que el COVID dejó en toda la sociedad. No solo como evento sanitario, sino como una señal de alerta colectiva que recordó que la salud no es un tema lejano ni exclusivo de una etapa de la vida. Hoy más que nunca entendemos que anticipar problemas de salud, sin discriminar por edad, es una necesidad urgente y compartida.
A esto se suma una realidad estructural en muchos países de Latinoamérica: el acceso a servicios de salud no siempre es fácil ni oportuno. Las barreras de tiempo, capacidad y confianza en los sistemas públicos llevan a que cada vez más personas busquen alternativas que les permitan acceso rápido, preventivo y personalizado. En ese escenario, los seguros de salud y de vida juegan un rol clave como habilitadores de bienestar, especialmente desde el ámbito privado.
Los datos reflejan claramente este cambio de comportamiento. De acuerdo con Mapfre Research y Fasecolda Colombia, se espera que el segmento de seguros de salud experimente un crecimiento de entre 23% y 25%, impulsado principalmente por la incertidumbre política y económica. Esto demuestra que la intención de asegurarse está cada vez más ligada al contexto de cada país y a la percepción de riesgo de las personas. Por su parte, Deloitte Insurance estima que los seguros de vida crecerán cerca de un 9% en promedio en la región, con un fuerte apalancamiento en estrategias de marketing, especialmente digitales. La cercanía, la personalización del mensaje y la construcción de confianza se vuelven factores determinantes a la hora de conectar con las personas en momentos sensibles de su vida.
En cuanto a seguros de hogar, el crecimiento esperado ronda el 19%, según el informe Latam Insurtech Journey. Este desempeño está estrechamente relacionado con la creación de alianzas con retailers y ecosistemas, que permiten hacer el producto más relevante y presente en el día a día de los consumidores, integrándolo en momentos de decisión reales.
Es en este punto donde la ciencia y la data toman un rol protagónico. A través de metodologías como el Marketing Mix Modeling (MMM), es posible entender el aporte real de cada medio y cómo potenciar su efecto, tanto en entornos offline como online. El MMM permite aislar el impacto de cada activación, identificar interacciones entre canales y optimizar la inversión con una visión de largo plazo.
“Desde el marketing, el desafío ha sido amplificar la importancia del seguro y traducirlo en mensajes comprensibles, cercanos y útiles. Esto se logra a través de mensajes preventivos, especialmente en canales digitales, asegurando que el mensaje correcto llegue a la persona correcta en el momento adecuado. Ya no se trata solo de vender un producto, sino de acompañar, educar y anticipar riesgos, generando valor real tanto para las personas como para las compañías" sostiene Cesar Riaño, Science Lead CSA Latam.
En este análisis surgió un hallazgo clave: el peso de las variables macroeconómicas en la decisión de asegurarse. Factores como la TRM y la inflación, que históricamente podían no ser dominantes, hoy tienen una incidencia significativa en el comportamiento del consumidor.
Finalmente, lo que se puede evidenciar es una convergencia clara: seguros (salud, vida y hogar), marketing y ciencia de datos ya no pueden trabajar de forma aislada. “La medición rigurosa, humana y contextualizada permite no solo optimizar resultados de negocio, sino también construir sistemas más preventivos, cercanos y sostenibles, donde el impacto se mide en crecimiento, pero también en bienestar real" agrega el experto.
Porque en salud, medir bien no es solo una ventaja competitiva: es una forma de cuidar mejor.